El otro San Jerónimo

Esta entrada es una actualización del artículo de opinión publicado el 13 de julio de 2012

Al norte de la ciudad se encuentra uno de los barrios mas desconocidos de Sevilla. Es cierto la mayoria sabría ubicar San Jerónimo en un mapa, pero muy pocos saben que este barrio posee algunos edificios y elementos notables de los que muchas otras zonas de la ciudad carecen. Se trata por lo tanto de un barrio con una potente historia y con gran patrimonio histórico.

Con un poco de esfuerzo por parte de las administraciones públicas, este barrio puede ser protagonista de la Sevilla del futuro ya que, aunque actualmente es un barrio con muchas carencias, proyectos como Sevilla Futura, el desmantelamiento de la depuradora de aguas residuales o la residencia para investigadores pueden (y deben) suponer un espaldarazo para este rincón de la ciudad.

Pero volviendo a los tesoros ocultos que encierra esta zona de la ciudad, en pleno corazón del barrio nos encontramos con los restos del Monasterio de San Jerónimo de Buenavista, que da nombre al barrio. Fue fundado en 1414 por fray Diego Martínez de Medina. El monasterio terminó de construirse en el año 1450 y tuvo en los siglos XV, XVI y XVII su época de mayor esplendor hasta la desamortización en el XIX. En él se encontraba (entre otras valiosas obras de arte) la maravillosa imagen de San Jerónimo penitente de Torrigiano, siendo hoy una de las piezas estrella del Museo de Bellas Artes. Desde hace unos años se vienen acometiendo obras de restauración en diferentes zonas del edificio para el uso y disfrute de los vecinos y posee una agenda cultural intermitente pero interesante. Actualmente se ha licitado un nuevo contrato mediante el cual se recuperará de forma definitiva el Claustro principal, devolviéndole todo el esplendor que antaño tuvo. Sin embargo, el entorno del edificio se encuentra en un estado deplorable, con el acceso sin urbanizar, restos de construcciones e incluso chabolas. Como muestra de ello, pese a estar junto a la Avenida Jose Merino Galán, una de las vías principales del norte de Sevilla, no existe una conexión «urbanizada» entre esta avenida y el monasterio.

Junto al monasterio se encuentra totalmente abandonado uno de los espacios mas curiosos de la ciudad: el Cementerio Anglicano (o cementerio inglés). Su historia arranca a mediados del siglo XIX, cuando el vicecónsul británico John B. Williams compra unos terrenos en las afueras de Sevilla, con el fin de levantar un cementerio para enterrar a los no católicos, sobre todo protestantes.

Imagen del Cementerio Anglicano. Foto: Sevillasecreta.com

El aspecto que presenta hoy es lamentable: saqueos, profanaciones de tumbas, suciedad… Numerosas ciudades europeas han hecho de estos lugares un nuevo reclamo turístico. Sin embargo, nosotros lo abandonamos y destruimos poco a poco.

En el límite sur del barrio, en estado ruinoso, se encuentran los restos del Hospital de San Lázaro,  el centro hospitalario más antiguo de Sevilla, del que destacaremos su iglesia. Lo mandó crear el rey San Fernando tras la conquista de la ciudad, allá por el siglo XIII ; su hijo, Alfonso X, le concedió los privilegios que le permitieron ayudar a los enfermos, sobre todo de lepra. Su iglesia, una de las iglesias góticas mas antiguas de Sevilla, está siendo restaurada de forma muy lenta. Actualmente se está restaurando la azulejería y el retablo mayor.

Al otro lado, en el límite norte junto a la vía del tren, se encuentra el Humilladero de San Onofre, de finales del siglo XV. Afortunadamente, tras varias décadas de abandono, fue restaurado por ADIF en el año 2013, aunque el entorno en el que se encuentra no es el mas indicado para un edificio histórico (practicamente sobrevolado por una carretera y a escasos metros de la via del tren). Muchos son los vecinos que a día de hoy siguen acercándose al lugar para dejar sus ofrendas y rezar.

El nacimiento del hombre nuevo, popularmente conocido como Huevo de Colón FOTO: VANESSA GOMEZ

La otra cara de la moneda la encontramos en las zonas verdes, que en los ultimos años han recibido un gran impulso. El parque de San Jerónimo alberga una gran escultura que si es bastante conocida en la ciudad, «el nacimiento del Hombre nuevo», (popularmente, el «Huevo de Colón«), creada por el escultor georgiano Zurab Tsereteli y regalada a la ciudad con motivo de la Expo’92. En el año 2011 se incorporó al barrio todo el frente fluvial del Guadalquivir, uno de los mejores espacios de la ciudad para pasear, practicar deporte o simplemente echar el rato. Aunque hoy posee iluminación en la zona mas próxima al rio y en el entorno de la pasarela que une este parque con el del Alamillo, aún hay muchos puntos del parque que se encuentran a la espera de que instalen farolas.

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