22 septiembre 2020

Ampliación FIBES

Resolver la relación adecuada entre el nuevo edificio del Auditorio y el Palacio de Congresos existente será en nuestra propuesta un tema capital. Si el nuevo edificio se construyese enteramente sobre la nueva parcela, quizá no sería fácil identificar que ambas construcciones pertenecen a la misma institución, a no ser que se recurra a analogías estilísticas o bien a conexiones físicas –puentes o pasarelas—que bien pudieran constituirse en débiles lazos de relación. Se trata, por tanto, de proponer un nuevo edificio autónomo pero al mismo tiempo que pueda percibirse como un episodio subordinado al edificio anfitrión.

Dadas las características del sitio parecería aconsejable la propuesta de un espacio de transición entre el edificio y la calle. Sevilla se caracteriza precisamente por la presencia de estos magníficos espacios de transición, ambiguos, indefinidos, imprecisos. Que son sino los zaguanes, apeaderos y compases de su arquitectura doméstica o monumental. Espacios en los que se produce este desdibujamiento de límites, entre interior y exterior, entre el dominio de lo público y lo privado, entre la arquitectura y la ciudad.

La pieza del proyecto que se apoya sobre el edificio existente configura precisamente este espacio de transición entre el edificio y la calle. Se trata de un espacio exterior cubierto, antesala del nuevo edificio, espacio de una gran potencialidad capaz de dar respuesta a requerimientos aún por precisar. Durante el día se configura como un espacio de encuentro, de relación, de acceso principal al auditorio, de exposiciones… De noche se transforma en una gran pantalla luminosa, en un gigantesco panel informativo. Este espacio de acceso asciende suavemente en rampa hasta el vestíbulo del edificio, situado sobre la plataforma en la que se dispondrán las diferentes piezas que conforman el programa de ampliación del Palacio de Congresos.

Sobre la plataforma se organiza el edificio propiamente dicho. Se trata de una estructura estratificada, transparente y permeable, transitada por un espacio fluido y continuo, cruzada por pasarelas y rampas, en la que la presencia del jardín en su interior juega un papel deliberadamente activo en la organización del espacio, clarificando circulaciones y facilitando la orientación del usuario.

No solo los espacios de relación, de exposiciones congresuales y de restauración van a tener una relación intensa y luminosa con este amplio espacio ajardinado, tamizando la luz, atemperando el calor, introduciendo el color, sino que será también el gran auditorio, con capacidad para unas 3.500 personas, quien participe de la presencia de la vegetación en el interior del edificio. Esta presencia determinará una organización asimétrica de la sala al tiempo que hará vibrar su interior de plata con los brillos y destellos de la luz natural, matizada por las celosías metálicas.

El espacio interior, fluido y festivo, se abre a la calle a través de grandes paramentos acristalados orientados a Norte, ofreciendo una imagen vigorosa y contemporánea, de transparencias y sombras suspendidas, en la que la naturaleza impone su protagonismo. Cuando el edificio mira en dirección contraria, hacia los jardines traseros, se aterraza a fin de evitar el soleamiento directo sobre sus paramentos.

El patio/jardín en su interior, con todas sus consecuencias, y el espacio exterior de transición entre la calle y el edificio van a ser los argumentos claves que permitirán conectar el proyecto en la cultura arquitectónica de la ciudad de Sevilla.

El carácter emblemático que el edificio debe poseer, dada su condición de principal equipamiento cultural de la ciudad, junto a las características específicas del lugar exige que la construcción deba contar con la altura suficiente que le permita destacar su presencia en el entorno suburbano donde será construido. De otra parte la presencia de la plataforma que cruza la calle del Dr. Ríos Sarmiento, asegurando la continuidad de las dos edificaciones y por último las características propias del subsuelo hacen aconsejable la construcción sobre la rasante del terreno, evitando así la construcción en sótano, salvo las dependencias de servicio indispensables.

El proyecto se completa con la construcción de un aparcamiento bajo rasante y abierto en patio en su zona central para 803 plazas destinadas a automóviles y 78 para moticicletas, organizado en cinco niveles de sótano y conectado con el edificio a través de un núcleo de escaleras y ascensores.

Fuente: vazquezconsuegra.com

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