SE-40

La nueva autovía de circunvalación de Sevilla tendrá una longitud total de 77,6 kilómetros. Se ha concebido como una autovía de gran capacidad, con las máximas prestaciones de seguridad y confort. Dispondrá de dos calzadas de tres carriles cada una, y la mediana se ha diseñado con la suficiente amplitud para permitir añadir en el futuro un cuarto carril por sentido, sin costosas obras, y sin disminuir las condiciones de seguridad.

La SE-40 incorpora un túnel bajo el río Guadalquivir en su cruce al sur de Sevilla, en la zona navegable, de 2180 m de longitud. La posibilidad de incremento de carriles se ha mantenido incluso en este túnel. Las obras de inicio están proyectadas durante el año 2007 y corresponden al primer tramo.

Las obras de la autovía se divide en tres tramos y estos a su vez en otros subtramos.

Tramo Sureste

Comenzando por el enlace con la N-IV (sentido Córdoba) y recorriendo la opción seleccionada en sentido horario:

El enlace con la autovía N-IV (Córdoba) se produce a 400 m del enlace actual de acceso a la urbanización Tarazona. La construcción del nuevo enlace implica la remodelación del existente.

El paisaje predominante por el que discurre la propuesta para la SE-40 hasta su enlace con la autovía A-92, a Málaga y Granada, es llano con cultivos de girasol y cereales. A unos 5 km de la N-IV se ha dispuesto un enlace con la Cañada de Pero Mingo, por el cual tendrán acceso a la autovía las instalaciones penitenciarias Sevilla – 2 y a diversas instalaciones industriales y núcleos residenciales dispersos.

Antes de llegar al enlace con la autovía A-92, se cruza la carretera SE-405 de Torrequintos a Mairena del Alcor, con la cual no se plantea enlace, así como una vía férrea de Sevilla a Alcalá de Guadaíra

A unos 8 km de la N-IV se encuentra el enlace con la autovía A-92. El cruce entra ambas autovías se produce entre Sevilla y Alcalá de Guadaíra a unos 3 km del núcleo urbano de esta población. El espacio disponible para el enlace es escaso, pero su necesidad resulta evidente. Se asienta sobre suelo urbanizable no programado en el que predominan las construcciones de carácter industrial. En el diseño definitivo del enlace se prestará especial atención a la minimización de las ocupaciones y afecciones.

Inmediatamente al sur del enlace con la A-92, se está desarrollando una actuación urbanística, cuya implantación se ha coordinado con la de la autovía. A continuación se cruza el río Guadaíra y la traza se dirige a pasar al norte del núcleo urbano de Dos Hermanas, por un terreno ligeramente más accidentado. Antes de ello, la SE-40 tiene un enlace con la carretera de Utrera (SE-401), que se ha insertado en una zona bastante despejada. La urbanización Torrequintos queda próxima al enlace hacia el oeste con accesibilidad desde la carretera de Utrera.

El acceso a Dos Hermanas puede realizarse por el enlace que se propone con la antigua N-IV. Antes de llegar a este enlace, el ayuntamiento de Dos Hermanas tiene programada la ampliación del hipódromo. Esta actuación, que quedará al norte de la autovía, se ha coordinado con el planteamiento de la SE-40.

A partir de este punto se entra en una zona con características urbanas, que restringe el espacio que pueda ocupar el enlace con la antigua N-IV, complicado con la presencia del ferrocarril Sevilla – Cádiz, el canal del bajo Guadalquivir y las instalaciones existentes en ambos márgenes de la carretera.

Muy cercano al enlace anterior se encuentra el enlace con la variante de Bellavista y Dos Hermanas de la autopista A-4. Este nudo exige un diseño generoso dada la importancia de las vías que se enlazan y además se mantiene la conexión con la denominada carretera de la Isla. Previsiblemente el enlace necesitará de seis nuevas estructuras.

Tramo Aljarafe

En este tramo a partir del enlace con la variante de Bellavista y Dos Hermanas de la autopista A-4 se cruza en viaducto sobre el nuevo cauce del río Guadaira, pasando antes por terrenos en los que es previsible la ampliación del polígono industrial de la Isla. Con el enlace con la N-IV y el de ésta con la carretera de la Isla se favorecerá la accesibilidad tanto a las nuevas actuaciones previstas en la ampliación del polígono como a las actuales.

Después de cruzar el nuevo cauce del río Guadaira, a lo largo de 1,5 km la autovía se asienta sobre la vega del Guadalquivir antes del inicio del túnel para cruzar bajo el río. En realidad se trata de dos túneles, uno para cada calzada, de sección circular de 12,8 m de diámetro. La longitud de los túneles es de 2 180 m. Estos túneles se realizarán con maquinaría especialmente construida para esta obra dada la singularidad de la misma.

La salida de la boca oeste del túnel se produce muy cerca de la carretera de Coria del Río (SE-660). Con esta carretera se prevé un enlace, lo que obliga a desviar ligeramente el trazado de la carretera hacia el oeste.

Al subir a la plataforma del Aljarafe, la opción seleccionada consigue evitar, bordeándola por el sur, la delimitación administrativa de la Cornisa Este del Aljarafe (que se trata de un espacio protegido) y pasa entre Coría del Río y Palomares del Río.

Ya en la plataforma del Aljarafe, continúa en sentido oeste, cruzando el arroyo Repudio, donde gira para disponerse con orientación sur – norte pasando entre una serie de urbanizaciones y la población de Almensilla. Con la carretera de Mairena del Aljarafe a Almensilla se propone otro enlace.

A lo largo de toda la plataforma del Aljarafe, continúa con la misma orientación a una distancia superior a 1,5 km al cauce del arroyo Repudio, cuyo entorno inmediato tiene prevista su recuperación como espacio dedicado al ocio.

El enlace con la autopista A-49 se produce en una zona bastante despejada y en la que la A-49 se encuentra en trinchera, circunstancias que facilitan la implantación de la estructura y de los ramales del enlace.

El trazado continúa al oeste del cauce del arroyo Repudio y de la Cañada Real de la Isla Mayor (que discurren enl paralelo a lo largo de la plataforma del Aljarafe), hasta el cruce de la carretera A-472, que se produce entre las poblaciones de Gines y Espartinas y más concretamente entre las urbanizaciones Villa Europa y El Retiro. En esta zona se cruza al este del arroyo Repudio.

A unos 3,5 km hacia en norte se cruza la carretera S-510 entre Valencina de la Concepción y Salteras y más concretamente entre las urbanizaciones Sitio de Valencina y Fuenblanca. Con esta carretera se ha planteado un enlace. Antes del enlace, al entrar en el término municipal de Valencina de la Concepción, el trazado se hace paralelo a la línea de ferrocarril Sevilla – Huelva.

Inmediatamente después del enlace anterior, la SE-40 baja desde la plataforma del Aljarafe a la campiña del Guadalquivir. Para ello tiene que pasar por la Cornisa Este del Aljarafe, habiéndose escogido para ello, una de las zonas en las que se producirá menor impacto, pues no es posible evitar el cruce de dicha Cornisa. Nada más bajar a la campiña, se cruza la línea de ferrocarril Sevilla – Huelva.

La futura autovía continúa por la campiña por una zona con menor densidad de edificación que en el Aljarafe, con un trazado más exterior a Sevilla, cruzando la Cañade Real, la actual carretera N-630 y la futura Autovía de la Plata, de inminente construcción, con la cual se plantea un enlace en una zona de orografía suave y absolutamente despejada de edificaciones.

Tramo Norte

Este trazado se inicia tras cruzar el río Rivera de Huelva y penetrar ya en la vega del Guadalquivir. El trazado escogido cruza la carretera A-431, con la cual se ha previsto un enlace, al norte de la población de La Algaba, en una zona con un cierto número de edificaciónes, por lo que será inevitable afectar a alguna de ellas.

El trazado escogido se dispone en paralelo al río Guadalquivir hasta que lo cruza en la curva del meandro de La Algaba, con una estructura de 570 m de longitud, con un importante tramo en viaducto en la margen oeste del río de 370 m de longitud.

A una distancia de 1 km del cruce del Guadalquivir, se plantea un enlace con el futuro Acceso Norte a Sevilla, actualmente en fase de planificación. La zona escogida para el enlace es llana y sin edificaciones que puedan verse afectadas.

El trazado se eleva para pasar sobre las vías del ferrocarril Madrid – Sevilla, que se cruzan inmediatamente al norte de la playa de vías de la estación de Majarabique. La autovía continúa por la zona de vega, evitando algunas graveras que cuentan con protección ambiental. A partir del cruce con la carretera SE-112 y con el Canal del Valle Inferior del Guadalquivir se entra en una zona eminentemente agrícola, prácticamente hasta el enlace con la N-IV (Córdoba). En esta zona se cruza el Canal del Bajo Guadalquivir.

En el norte se proyecta un nuevo puente sobre el Guadalquivir, acompañado de viaductos, con una longitud de 570 m. En ambas obras, de indudable singularidad, se ha previsto la posibilidad de añadir el cuarto carril, al igual que en el resto de la autovía.

Ampliación FIBES

Resolver la relación adecuada entre el nuevo edificio del Auditorio y el Palacio de Congresos existente será en nuestra propuesta un tema capital. Si el nuevo edificio se construyese enteramente sobre la nueva parcela, quizá no sería fácil identificar que ambas construcciones pertenecen a la misma institución, a no ser que se recurra a analogías estilísticas o bien a conexiones físicas –puentes o pasarelas—que bien pudieran constituirse en débiles lazos de relación. Se trata, por tanto, de proponer un nuevo edificio autónomo pero al mismo tiempo que pueda percibirse como un episodio subordinado al edificio anfitrión.

Dadas las características del sitio parecería aconsejable la propuesta de un espacio de transición entre el edificio y la calle. Sevilla se caracteriza precisamente por la presencia de estos magníficos espacios de transición, ambiguos, indefinidos, imprecisos. Que son sino los zaguanes, apeaderos y compases de su arquitectura doméstica o monumental. Espacios en los que se produce este desdibujamiento de límites, entre interior y exterior, entre el dominio de lo público y lo privado, entre la arquitectura y la ciudad.

La pieza del proyecto que se apoya sobre el edificio existente configura precisamente este espacio de transición entre el edificio y la calle. Se trata de un espacio exterior cubierto, antesala del nuevo edificio, espacio de una gran potencialidad capaz de dar respuesta a requerimientos aún por precisar. Durante el día se configura como un espacio de encuentro, de relación, de acceso principal al auditorio, de exposiciones… De noche se transforma en una gran pantalla luminosa, en un gigantesco panel informativo. Este espacio de acceso asciende suavemente en rampa hasta el vestíbulo del edificio, situado sobre la plataforma en la que se dispondrán las diferentes piezas que conforman el programa de ampliación del Palacio de Congresos.

Sobre la plataforma se organiza el edificio propiamente dicho. Se trata de una estructura estratificada, transparente y permeable, transitada por un espacio fluido y continuo, cruzada por pasarelas y rampas, en la que la presencia del jardín en su interior juega un papel deliberadamente activo en la organización del espacio, clarificando circulaciones y facilitando la orientación del usuario.

No solo los espacios de relación, de exposiciones congresuales y de restauración van a tener una relación intensa y luminosa con este amplio espacio ajardinado, tamizando la luz, atemperando el calor, introduciendo el color, sino que será también el gran auditorio, con capacidad para unas 3.500 personas, quien participe de la presencia de la vegetación en el interior del edificio. Esta presencia determinará una organización asimétrica de la sala al tiempo que hará vibrar su interior de plata con los brillos y destellos de la luz natural, matizada por las celosías metálicas.

El espacio interior, fluido y festivo, se abre a la calle a través de grandes paramentos acristalados orientados a Norte, ofreciendo una imagen vigorosa y contemporánea, de transparencias y sombras suspendidas, en la que la naturaleza impone su protagonismo. Cuando el edificio mira en dirección contraria, hacia los jardines traseros, se aterraza a fin de evitar el soleamiento directo sobre sus paramentos.

El patio/jardín en su interior, con todas sus consecuencias, y el espacio exterior de transición entre la calle y el edificio van a ser los argumentos claves que permitirán conectar el proyecto en la cultura arquitectónica de la ciudad de Sevilla.

El carácter emblemático que el edificio debe poseer, dada su condición de principal equipamiento cultural de la ciudad, junto a las características específicas del lugar exige que la construcción deba contar con la altura suficiente que le permita destacar su presencia en el entorno suburbano donde será construido. De otra parte la presencia de la plataforma que cruza la calle del Dr. Ríos Sarmiento, asegurando la continuidad de las dos edificaciones y por último las características propias del subsuelo hacen aconsejable la construcción sobre la rasante del terreno, evitando así la construcción en sótano, salvo las dependencias de servicio indispensables.

El proyecto se completa con la construcción de un aparcamiento bajo rasante y abierto en patio en su zona central para 803 plazas destinadas a automóviles y 78 para moticicletas, organizado en cinco niveles de sótano y conectado con el edificio a través de un núcleo de escaleras y ascensores.

Fuente: vazquezconsuegra.com

Ampliación del Museo de Bellas Artes

La ampliación del Museo de Bellas Artes de Sevilla permitirá que la pinacoteca hispalense duplique su espacio expositivo, así como su personal, y contará con más zonas de servicios, un taller de restauración, un salón de actos y una sala polivalente, gracias a la incorporación del Palacio de Monsalves.

El proyecto contempla que tras la ampliación, el Bellas Artes, con 7.775 metros cuadrados, va a disponer de otro inmueble que permitirá duplicar sus instalaciones en 6.690 metros cuadrados, tanto para espacios públicos como para zonas de usos internos, servicios educativos, áreas de descanso, tiendas y cafetería.

Entre otras novedades, se incorporará una sala de exposiciones permanentes de 3.800 metros cuadrados, mientras que la de muestras temporales pasará de ocupar 240 a 500 metros cuadrados. También se creará una sala polivalente de 350 metros cuadrados, habrá un gran taller de restauración de 700 metros cuadrados, y un salón de actos para 150 personas.

Las reformas que se llevarán a cabo en los dos edificios serán las siguientes

Convento de la Merced

El edificio que alberga actualmente toda la colección del museo aprovechará la liberalización de espacio que supone el traslado de la colección de los siglos XIX y XX para elaborar un nuevo plan museológico que permita al visitante recorrer de forma mas cómoda las salas expositivas.

Planta Baja

El plan museológico prevé que el Convento de la Merced Calzada, edificio barroco del siglo XVII, sede de la pinacoteca desde 1845, dedique toda su planta baja a las colecciones permanentes de los siglos XV, XVI y XVII. Asimismo, el patio del Aljibe se convertirá en un área de acogida al visitante, mientras que el de las Conchas será una zona de descanso.

Entreplanta

En ella se ubicará un mínimo de los servicios administrativos, aseos y zonas para el personal de la institución.

Planta Alta

En el piso superior estarán las exposiciones permanentes del siglo XVIII, lo que convertirá a este edificio en la sede de los grandes maestros, como Zurbarán, Murillo, Valdés Leal, el Renacimiento y el siglo XVIII.

La nueva estructura del museo hará que el visitante salga del convento por el jardín trasero y, de esta forma, encaminarle por la calle Monsalves, ya que la entrada al segundo edificio de la pinacoteca se instalará en esta vía, puesto que el intenso tráfico de la calle Alfonso XII desaconseja situar allí la puerta principal.

Palacio de Monsalves

Lo que hoy se conoce como Palacio de Monsalves, está compuesto por varios edificios solapados entre sí: el palacio reedificado por Aníbal González, la antigua casa anexa del ganadero José de la Cámara, con entrada desde la calle Alfonso XII, y la antigua sede de la Biblioteca Pública, antaño propiedad del Ministerio de Cultura y hoy sin uso.

Estructurado en cuatro patios de grandes dimensiones, a los que hay que sumar dos patios más de menor tamaño, el inmueble es fruto de una enorme remodelación realizada por Aníbal González, en 1906. El estado ruinoso en el que se hallaba el palacio, entonces propiedad del Marqués de la Granja, llevó a su nuevo titular, Javier Sánchez-Dalp y Calonge, Marqués de Aracena –terrateniente ennoblecido por Alfonso XIII– a encargar su reestructuración al famoso arquitecto.

Edificado por la familia Monsalves, el inmueble pasó a la baronía de los Tous en el siglo XV, pero ha conseguido mantener hasta hoy día su primer nombre. El Marqués de la Granja se convirtió en su morador tras enlazar por vía matrimonial con los Tous y, finalmente, recaló en el patrimonio de los Sánchez-Dalp a comienzos del pasado siglo.

Los futuros usos planteados tras su integración en el Museo de Bellas Artes son los siguientes

Planta Baja

La planta baja de Monsalves albergará las exposiciones temporales de la institución, así como un área didáctica y las zonas de servicios públicos, como la cafetería.

Primera Planta

En la primera planta se situarán las colecciones permanentes del siglo XIX y XX, así como una sala dedicada a la historia del propio Bellas Artes y los almacenes de obras de arte.

Segunda Planta

Ya en el piso superior del palacio se habilitarán oficinas, despachos, una biblioteca y el taller de restauración.

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